Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
Plantear una transformación integral para Venezuela no es tarea sencilla. Para que estos procesos tengan éxito, deben existir claves puntuales que conecten con el sentir del venezolano honesto y moralmente sano. Son estas pistas las que nos permiten palpar las bases de un cambio donde el “inconsciente colectivo” recupere la seguridad para el ciudadano, la familia y sus comunidades.
Estas claves se fundamentan en verdades necesarias para la funcionalidad social: Justicia, Paz, Tierra, Trabajo, Propiedad Privada, Libertad y una Economía de Libre Mercado con Desarrollo Humano. Todas ellas variables cimentadas en la moral, la ética y la honestidad. Sin embargo, estas premisas nos obligan a una reflexión profunda: ¿hasta dónde podemos llegar tras décadas de sufrimientos, miserias, abusos y violaciones sistemáticas a los DD.HH.? Es aquí donde debemos razonar con absoluta franqueza.
Sobre la culpabilidad del régimen chavista no hay discusión. No obstante, el panorama se complica al observar a la Plataforma Democrática y a los sectores conocidos como el “alacranato”. Si bien no todos los que allí militan pueden ser señalados de corruptos, hoy es fácil identificar a esos sátrapas que pretenden transmutarse, intentando pasar por “nobles líderes” de la democracia cuando su naturaleza es otra.
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Nuestra “fotografía” actual no parece alentadora, pero hay una diferencia fundamental con otros procesos históricos. En la Alemania de posguerra, la falta de cuadros técnicos obligó a utilizar a antiguos funcionarios del régimen. Venezuela, en cambio, posee un capital humano indiscutiblemente capaz, tanto en lo técnico como en lo moral, para asumir el mando sin reciclajes forzosos.
Para dar respuesta inmediata a los graves problemas del país, debemos apostar por un modelo ecléctico. Partamos de una premisa básica: “El dinero rinde cuando no hay quien se lo robe”. Esta visión es vital para el crecimiento del capital humano y la economía. Necesitamos una reingeniería profunda en salud, justicia y economía doméstica. Bajo mi óptica, el estamento político actual —de ambos bandos contaminados— y el militar deben ser apartados del juego; es necesario neutralizarlos para avanzar.
Una referencia que ha ganado terreno en círculos políticos es el modelo de las Islas Marshall con EE. UU., basado en el Tratado de Libre Asociación (COFA). Es una relación única que combina soberanía con una dependencia estratégica en seguridad y economía. Es una realidad que, de alguna forma, ya prefigura nuestro horizonte para las próximas décadas.
El reto es impostergable: no podemos permitir que el venezolano siga sumido en el pánico legal, la miseria, la persecución y la devaluación diaria bajo el yugo de cuerpos de seguridad que deberían protegerlo. El cambio es posible, pero debemos tener claro que la solución no vendrá de manos de quienes causaron el desastre, ya sea desde el chavismo o desde el colaboracionismo de los “alacranes”.
Dr. José Ernesto Pons B /@JosePonsB / Autor del libro "El Estado Psicosocial Latinoamericano" Editorial Páginas de Agua, Bogotá, Colombia. Disponible en Amazon.