Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
La verdad es que entre más ganen: más pierden. Participen o no los opositores, pues cualesquiera que sea su gestión, siempre será peor a la anterior. Mientras que las partes en conflicto continuarán con su proceso de desgaste y pérdida de credibilidad, es algo que no podemos evitar, pues lo cierto es que los ciudadanos son ajenos a esas luchas propias y ajenas y salvo beneficiarse circunstancialmente con una '' cajita feliz '', una pensión al “Adulto Amor Mayor”, o una “chamba” por simular que hacen algo pero sin hacer nada.
Nada de lo que realice el gobierno y sus mendrugos colmados de miseria no lograran que los ciudadanos puedan comprar un kilogramo de carne, una aspirina o el pasaje de la buseta y que igual, el elector y su familia sigan muriendo de mengua. Nunca tendrán 30 mil euros para comprar un piso fantástico en “La Colmena”, es más, ni a lo mejor saben dónde quedan ni en qué ciudad de Europa están; pero es que tampoco les importe ni aún sabiéndolo, pues eso es tan parte del “realismo mágico”, que solo los enchufados del gobierno saben y los tienen. Por lo demás, a la gente de a pie: eso ni les va ni les viene.
El ciudadano de a pie no es tan exigente, tan solo aspira a tener agua potable, servicio eléctrico que medio sirva y no le “queme”' la nevera, una policía que cuide su barrio y hasta el hoy imposible de tener un trabajo decente con un sueldo que sustente la inflación asesina que tenemos. Todo esto hoy destaca que lo mencionado, no se lo pueden proporcionar ninguno de los alcaldes de cualquier color; pues están y estarán más ocupados en sus “chanchullos” que en otra cosa para beneficio social.
A estos alcaldes por otro lado, si tienen la suerte de un “presupuesto ajustado”, en cosa de tres meses la hiperinflación les impide comprar un par de neumáticos hasta para los vehículos oficiales. ¿Entonces? Ante tan burdo escenario se desarrolla las vidas de los venezolanos.
Seamos sinceros coño, ¿Qué me pueden ofrecer estos alcaldes? Que no sea dejar en los municipios la pobreza pareja y la riqueza en sus bolsillos. Siendo estos en su mayoría cuasianalfabetos, que ni piensan por cuenta propia y sólo saben hablar de Chávez, la revolución y cuantas pendejadas se les ocurra. Logramos visualizar en la oposición el mismo “modus operandi” pero con discursos más elaborados. De estos, mejor ni hablar, pues si alguno llega y no cuenta con los favores de algún “Lord Protector”, mejor que se suicide o se dedique a otro oficio más lucrativo antes de que se gane el desafecto de sus ciudadanos.
¿Entonces, votamos o no votamos? La verdad es que el que quiera hacerlo y crea que está construyendo la nueva democracia, que vote. Al fin y al cabo, es su derecho inalienable el votar o no; pero, de que no va a mejorar su calidad de vida, eso, si se los podemos jurar.
Dr. José Pons B/@joseponsb