Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
El " Ana Cecilia" 13 de Julio 2012, arribo a Cuba tras 54 años de EU.
Pudiésemos pensar en el titulo de este artículo es el resultado de un evento bélico, el resultado de una catástrofe natural o sencillamente una ayuda humanitaria tras las consecuencias de un evento al mismo estilo de Haití, Siria, o Egipto. Cuyas consecuencias obligan a naciones poderosas o solventes a ofrecer esta ayuda que se califica de humanitaria por razones obvias para el lector.
Luego de cincuenta años llego el “Ana Cecilia” en su primer viajo transportando carga humanitaria y envíos de familias desde USA, con alimentos, medicinas y ropa. Cuba, recibe con ansias esta carga, cuya huella únicamente logra reflejar que del “Mar de la Felicidad” como lo afirma Hugo Chávez, muestra un escenario desolador, triste e injusto para un pueblo por parte de un régimen que se califico por lo menos en algún tiempo de socialista.
El barco insigne de una u otra forma devela tales miserias, arribo a la Habana sin más que ofrecerle a un pueblo, las bondades de sus compatriotas y de un país que dentro del marco de sus políticas humanitarias logra hacer ver que el régimen de los Castro, no representa más que muerte, hambre, pobreza y demás males. Acentuando así la triste realidad de un país gobernados por pocos sobre muchos. Cuyas armas, han silenciado el grito doloroso de la ignominia.
El “imperio cubano”, reducido a su milicia, al G2, y a las altas elites gubernamentales logran hacer mella en la economía de algunos países que sirvieron históricamente de huéspedes y que por no lograr satisfacer las necesidades de tales parásitos, terminaron en abandonarlos. Sea en su momento Chile, Rusia, China y hoy por hoy Venezuela, cuyo aguijón logra destruir sistemáticamente las instituciones, la economía y la estabilidad de los venezolanos.
Venezuela deberá de entender que esta triste situación representa no solo la existencia malvada y asesina de un régimen cubano que condeno a sus ciudadanos a esta triste situación por 54 años; saliendo airosos de esto en centrar las culpas al “Imperio norteamericano” o los “traidores” contrarrevolucionarios para lograr subsistir entre tanta injusticia. Chávez y la cofradía Castro cubana, buscan y consolida tal operación a nuestro país.
Quienes logramos entender el proceso democrático de Venezuela, no nos podemos permitir tan vil acción por parte de un Presidente que fue escogido bajo del engaño de este, como un presidente demócrata. Luchamos para que este 7 de octubre, salgamos de este enemigo que para nuestra desgracia ya duerme con nosotros, convive y como tal cual parasito que vive a costa de otro, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo esta la Cuba de los Castro hoy en nuestra Nación.
Hay un camino, hay un progreso que se nos ofrece como una alternativa cierta, asegurándola con una amplia base y donde la suma de voluntades sellan la seriedad del compromiso democrático de la Patria bonita. Rechazamos solo la idea de ver llegar al Ana Cecilia, a nuestros puertos, que no sea a cargar el apoyo tradicional para un país hermano. No al “Ana Cecilia” de Chávez, Fidel y Raúl Castro, nos negamos aceptar tal circunstancia en la Venezuela libre y de los venezolanos.