Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
Enrique Rojas afirma, “La soberbia consiste en concederse más méritos de los que uno tiene. Es la trampa del amor propio: estimarse muy por encima de lo que uno vale. Es falta de humildad y por tanto, de lucidez”. Este último se podría definir para el sector político, como la ausencia de la necesidad de un todo.
Por un lado, destacamos la reacción de esta soberbia en el electorado, para que el estamento político esté claro; el desaparecido escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, en su novela “Ensayo sobre la lucidez” reflexiona sobre por qué la gente vota en favor de una u otra opción política, cuando en realidad no hay por quién votar debido a la corrupción de los políticos (antipolítica), a su alejamiento de los intereses y de los sentimientos de la gente, a la falta de garantías de que el voto sea respetado y tenga validez en la formación del poder político.
Sin embargo, Saramago destaca el poder de maniobra que a pesar de todo conservan los ciudadanos, ya que pueden votar en blanco para expresar su repudio a los políticos corruptos, soberbios, autoritarios e ineficaces, y demostrar su descontento con la situación imperante. En el relato de Saramago sobre la lucidez política de los ciudadanos, éstos no tienen necesidad de que algún partido o líder los organice o motive a tomar su decisión de impugnar el sistema imperante por medio de la votación en blanco.
Por el otro, la vida corta o larga del estamento político latinoamericano, particularmente casos en Venezuela. Donde la soberbia transita, circula, se mueve según los momentos y circunstancias haciendo mella en la vida de estos desafortunados dirigentes logrando con sus actuaciones anular las expectativas y esperanzas de los pueblos que los escogieron.
Es tan grave estos factores, que la lucidez, trastornada por este fenómeno mental, emerge en alguien que realmente tiene una cierta superioridad (Poder Gubernamental civil) en algún plano destacado de la vida. Se trata de un ser humano que ha asumido una posición de gobierno civil o militar y sobre esa base parte sus desgracias. Para un psicólogo, estaríamos ante lo que se llama una deformación de la percepción de la realidad de uno mismo por exceso.
Lo que nos permite entender que hay una influencia de aspectos exógenos y endógenos profundos que entorpecen la labor de gobernar y de convivir, con la sociedad que lo eligió. La soberbia que pudiésemos inferir sus raíces en la cultura, en el nivel intelectual, en la falta de experiencias, en sus frustraciones o alguna enfermedad que le aqueja, produce al entorno la idea de la falta de consistencia en todo lo que dice y hace. (Logrando una ilegitimidad de hecho por parte del ciudadano)
El efecto de poder, también posee un grado de interferencia, causando con la soberbia que estos políticos dejan de ver sus propios defectos, quedando éstos diluidos en su imagen de personas superiores que no son capaces de ver nada a su altura, y todo les queda pequeño. Pretendiendo se mas conocedor de todo, logran descalificar o pretender saber todas las respuestas sin medir lo que se afirma o se hace. Impulsando así la debacle de su gestión y su rol social; siendo notable lo grave que sin duda alguna es esta situación.
Nuevamente se afirma: “Hay una relación estrecha entre las tres estirpes, soberbia-orgullo-vanidad, que van de más a menos intensidad, tanto en la forma como en el contenido. Entre la soberbia y el orgullo hay matices diferenciales, aunque el rito que se repite como denominador común puede quedar resumido así: apetito desordenado de la propia valía y superioridad”. Es una tendencia a demostrar la superioridad, la categoría y la preeminencia que cree que tienen frente a los de su entorno.
Finalmente, es reflexivo este escrito, Venezuela, sus regiones y sus municipios son ejercidos por pequeños administradores con una gran dosis de soberbia. Entorpeciendo con esto las expectativas de desarrollo, crecimiento integral de nuestros conciudadanos. Lo alarmante es que esta situación se agudiza a extremos de perder la perspectiva de quiénes son y sus límites en relación a las leyes, la constitución y la otra medida de sus actuaciones es que no va dirigida al ciudadano, a la gente sus acciones gubernamentales.
Elaborado por:
JOSE PONS B
VENEZUELA 11 DE ABRIL DE 2011
MARACAIBO-ESTADO ZULIA