Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
El parto de una ley, que es más una conchita de mango, que una ley revolucionaria.
La discusión semi secreta previa a la definición de la nueva Ley Orgánica del Trabajo fue más de discursos mitinescos comprometidos, que de razonamiento de la realidad, los problemas, las necesidades y las oportunidades
Mucho se ha especulado sobre la ley laboral aprobada el 30 de marzo por el Presidente después de 13 años de plácido olvido y pocos meses de redacción y aprobación a la carrera. Queda clara la sensación de que más que por cumplir con el mandato constitucional, y por una sincera preocupación por los trabajadores, el Gobierno y el Psuv apretaron el acelerador sólo para desplegar otro cuestionable mérito electoral para el presidente Chávez.
Hasta el lunes 30 de marzo en el más bien discreto acto de firma presidencial, y hasta los desfiles y declaraciones del 1º de mayo, sobraron los halagos y proclamas favorables de dirigentes y sindicalistas chavistas, y faltaron argumentos concretos de los opositores. Los argumentos abundaron en lugares comunes, en reclamos de que no se responde a las necesidades reales de los trabajadores, en despliegues de que la nueva ley prácticamente establece el reinado del bienestar y la justicia para los trabajadores.
La discusión semi secreta previa a la definición de la nueva Ley Orgánica del Trabajo fue más de discursos mitinescos comprometidos, que de razonamiento de la realidad, los problemas, las necesidades y las oportunidades. Una parte importante del sindicalismo nacional no conoció el texto de la ley hasta después de firmada por el Presidente, y mucho menos trabajadores no chavistas y especialmente empresarios.