Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
CULTO A LA PERSONALIDAD
Nadie podría imaginarse que en pleno siglo XXI, el culto a la personalidad todavía esté presente en diversos rincones del mundo. Sigue siendo un mal, así como el odio, la violencia y las guerras y lleva a preguntarnos: ¿será que en la humanidad predomina el pensamiento irracional sobre la razón y la ciencia? pareciera que sí; a pesar que la razón y el desarrollo científico-tecnológico han estado al servicio de todos; la irracionalidad, que pone barreras al entendimiento, es causante de guerras, de muerte y destrucción.
El culto a la personalidad no es un invento, existe y se ha transmitido como un hecho cultural de generación en generación, se incuba principalmente en quienes no han tenido acceso al conocimiento y a la educación, es altamente aprovechado por líderes de toda índole; sobre todo, por los que manipulan con el pensamiento político e ideológico. El culto a la persona, que se expresa en la adoración excesiva de un caudillo vivo y carismático, también vincula la dimensión religiosa con la política, por tratarse en la mayoría de los casos de jefes de Estado.
En Roma (46 a. C.) se desarrolló el culto al César, enel siglo XX, entre otros, a Stalin (URSS), Mao Tse-tung en China, Adolf Hitler en Alemania, Saddam Husein en Irak, Domingo Perón en Argentina, Rafael Leónidas Trujillo en República Dominicana, Fidel Castro en Cuba, el recién fallecido Kim Jong-il en Corea del Norte y Hugo Chávez en nuestro país.
En las dictaduras el culto al dictador subyuga a la cultura democrática aun cuando ella luego se sobreponga. Todo esto al margen del supuesto pensamiento ideológico que han pregonado, por cuanto en dichos regímenes se hace gala de mucha verborrea, pero su práctica se circunscribe a la promoción de su imagen mesiánica y se aprovechan del poder para tratar de crear su propia religión.
En la Italia de los años 30 del siglo pasado, el dictador Benito Mussolini conquistó la voluntad popular a través de la identificación de un “nosotros” herederos de las glorias pasadas del Imperio Romano. En nuestro país, se promueve a través de la divulgación de una historia acentuada en el militarismo, cargada de lo mítico y de una sobrevaloración extrema de los héroes patrios.
Combina el uso hábil del efectismo mediático y propagandístico con un diseño educativo que exalta al máximo la figura de Bolívar, con la finalidad de crear una suerte de cordón umbilical entre El Libertador como héroe patrio y la figura de Hugo Chávez en cuanto “salvador de la patria”, buscando penetrar en el subconsciente de los niños para cimentar e incrementar el fanatismo hacia el caudillo.
Ésta conducta política ha causado mucho daño a los pueblos del mundo, los verdaderos hacedores de historia, porque exacerban los odios, causan división y violencia y en casos como la Alemania Nazi Fascista se profesó el culto a la muerte. Se asumía un mundo de exclusiones, donde sólo tenían cabida los partidarios del régimen.
En estos tiempos, la exaltación de la persona se hace a través de una combinación perfecta entre el uso y abuso de poder con los medios de comunicación de masas y las tecnologías alternativas, sobre la base de que es más fácil llegar a la gente con la emoción que con la reflexión, lo racional en publicidad se evade y se recurre siempre a lo emocional instintivo. Además, el pueblo es susceptible a los encantos mesiánicos, a la mentira compulsiva, a la hipocresía carismática y a la promesa demagógica; siempre a la espera que algún día lo prometido se haga realidad.
Los medios crearon los súper héroes, los Supermán, los Rambo entre tantos otros, en detrimento de los pueblos y sus luchas, hoy en cualquier medio se exalta la persona como noticia, más que a la información misma; se hace hincapié en el que genera más audiencia y por supuesto toda política del medio, sea por intereses económicos, cuestiones ideológicas o por pura sobrevivencia, estará influenciada de una u otra forma por quien maneja el poder. Así mismo, a raíz de la crisis de los partidos políticos y de las instituciones se produjo un deslave de lo colectivo, contribuyendo con el incremento del personalismo.
Ojalá en la sociedad del futuro prevalezcan los intereses colectivos sin menoscabo del individuo y su visión, se cuente con un Estado más democrático y que el conocimiento y la ciencia estén en función de la justicia, el desarrollo, el progreso social y la libertad.
Ing. Golfredo Dávila
Sec. General de Vanguardia Popular en el Zulia
Publicacion realizada por la calidad del escrito.
13 enero 2012