Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
CUBA DESDE JUAN PABLO A BENEDICTO XVI. (1/3)
A Benedicto XVI le sorprendió el inmenso contraste entre el recibimiento mexicano –alegre, libre, multitudinario y espontáneo–, en medio de una ciudad viva y económicamente vibrante; y las desagradables y crispadas ceremonias cubanas, evidentemente controladas por la policía política, celebradas en un país empobrecido hasta la miseria, precedidas por centenares de detenciones que solo buscaban ser oídas por un portavoz imparcial.
El espectáculo horrendo de un joven salvajemente golpeado por un policía disfrazado de camillero de la Cruz Roja le tocó el corazón al papa y se interesó personalmente por su destino. Al fin y al cabo, el pobre hombre sólo había gritado "abajo el comunismo", versión popular de lo que él mismo había dicho al salir de Italia cuando declaró que el marxismo era una ideología fracasada a la que había que enterrar. Lo cual este mínimo hecho, susurra no solo los derechos humanos quebrantadados por más de 50 años, sino, los muertos que solo el tiempo dirá.
Cuba bajo las horrendas realidades ha sido un pueblo que no ha salido de dictaduras de derecha e izquierda por más de 84 años. Tiempo suficiente para la adecuación de arquetipos que empobrecen la vida de los jóvenes, muchos de estos ignorantes de esta verdades no logran entender en si mismo tales sumisiones; hoy por hoy, gracias a la globalización, e internalización de las comunicaciones comienzan a respirar oxigeno de real libertades.
Una policía política escondida, solapada en camilleros, doctores o enfermeras al mismo estilo de la Misiones cubanas en Venezuela. Rapaz y preparada para la sumisión tirana, no logro ser disimulada por los hechos ocurridos en esta visita Papal. Como también, a través de los años de la administración, por decirlo de forma más decente, con los juicios populares, la policía comunitaria y otras formas de espionaje en un pueblo latinoamericano.
Lo cual nos hace reflexión de lo acontecido en esta visita de tanta importancia, porque si alguien conoce el manejo de un gobierno fascista de corte militarista con aroma de comunismo, es nuestro amigo Joseph Ratzinger. Se sabe, e incluso fue admitido por el Papa en su autobiografía, que por un tiempo en 1941 y 1942, Ratzinger, por entonces un adolescente, estuvo en la principal organización del partido Nazi para adoctrinar a los jóvenes. Enrolarse en la Juventud Hitleriana era una obligación para cualquier estudiante secundario en ese tipo de gobierno.
Pero los historiadores y los grupos judíos coinciden en que el registro de tiempos de guerra del Papa, que era muy común entre los jóvenes de su generación, hoy tiene poca importancia, si es que la tiene. Evento que en vez de entristecernos nos alienta y aúpa a luchar por esa libertades que el hoy Papa Benedicto XVI, evidencia con tanta exactitud y real vivencia en lo que ocurre bajo la bota del tirano cubano, que hoy existe y se impone con la impunidad de gobiernos y dineros de Venezuela, Bolivia, Brasil, Argentina, ecuador, entre otros.
CUBA DESDE JUAN PABLO A BENEDICTO XVI. (2/3)
Raúl Castro pronuncio en Santiago de Cuba el clásico discurso estalinista de guerra fría con que intentaba justificar la dictadura. Esto es un hecho comunicacional que se evidencio que realmente el “apatusco” de libertades que intenta impulsar, son sencillamente paliativos ante la opinión pública internacional que los justifique para llegar hasta el final de sus días, su voluntad sobre los conciudadanos empobrecidos y sometidos de Cuba.
Se comenta, que el Papa y su comitiva les pareció lamentable que los cambios fuesen tan pobres y tan mal disimulados; al mismo estilo de los Nazi de Hitler pero sin la gloria del desarrollo socioeconómico que este régimen ofreció por lo menos los primeros años de sus gestión. Las prisiones, la injusticia social, del dictador Batista, fueron cambiadas por más miseria, muertes y tristeza de todo un mundo social que conforma la triste Cuba de Benedicto XVI.
La iglesia, la cristiandad, el mundo libre, esperaban un mensaje de cambio y de esperanza, no de reiteración de las líneas maestras del régimen. Ese texto, junto a los discursos que pronunciaron el canciller Bruno Rodríguez y el vicepresidente a cargo del sector económico, Marino Alberto Murillo, los convencieron de que Raúl Castro está mucho más interesado en mantenerse anclado en el pasado que en preparar un futuro mejor para los cubanos.
La gran farsa sigue en el destino de la isla caribeña, el disfraz ya no le cabe pero con la sangre de este mismo pueblo ajusta su tamaño al propio de Fidel y de quien fuese su mano armada durante tantos años, su hermano Raúl, tan sanguinario como el primero se lavan las caras de sus crímenes en la visita Papal. Benedicto XVI, ya los conoce, ha vivido y experimentado en carne propia su “Teatro”, con música y comparsa no le dio a esta figura mundial el miedo de hacerlo ver.
Logrando así, Comprobar, con dolor, que la petición del anterior Papa, Juan Pablo II, durante su visita de hace 14 años encaminada a que los cubanos perdieran el miedo, había sido inútil. Salvo unos cuantos centenares de demócratas de la oposición, permanentemente acosados y golpeados, y a veces encarcelados, ésa es una “sociedad podrida por el miedo”.
Es por ello, que este espejo en nuestro país, Venezuela, la libertada por Bolívar, por los socialdemócratas en épocas de la dictadura de Pérez Jiménez; proporcionándonos una Venezuela libre y de los venezolanos; no logremos entender tales hechos que evidencia los restos de la miseria de “pocos sobre muchos” ciudadanos que todavía prevalecen en Latinoamérica y el mundo.

CUBA DESDE JUAN PABLO A BENEDICTO XVI. (3/3)
Los deseos de democracia, reformas y modernización de las formas cubanas son un grito para las nuevas generaciones. Un comentario sabido a voces, dentro de la manifestación de miedo que más intrigó no fue la de los opositores, sino la de los aparentes partidarios. Miembros de la comitiva, conocieron muy de cerca el doble lenguaje y eso los intrigo a muchos. Cuando hablaban a solas con los funcionarios, estos se manifestaban abiertos, tolerantes y deseosos de reformas profundas que abarcaran el terreno político.
Llegando al extremo que en privado, hasta llegó a admitir que eran necesarios el multipartidismo y las elecciones libres para que la sociedad realmente avanzara hacia la modernidad, aunque los comunistas perdieran el poder. Pero, tan pronto se sumaba otra persona a la conversación, o aparecían los periodistas, retomaban el discurso ortodoxo más inflexible y estalinista, repitiendo el guión oficial sin excluir una sola coma. Era un espectáculo muy penoso, pero conocido por Benedicto XVI.
Por otro lado, el Papa y su comitiva confirmaron lo que ya intuían: la Iglesia cubana está profundamente dividida en dos líneas clarísimas: la del Cardenal Jaime Ortega, contemporizador hasta el extremo colaboracionista de pedirle a la fuerza pública que desalojara un templo ocupado por unos feligreses que deseaban protestar contra la dictadura, a sabiendas de que serían detenidos y seguramente maltratados.
La de obispos como Dionisio García Ibáñez, quien fue ingeniero antes de ordenarse como sacerdote, mucho más firme en su rechazo al régimen cubano. Mientras Jaime Ortega se queda en el ámbito de la compasión por algunas víctimas del gobierno, García y otros sacerdotes, como el famoso Sacerdote José Conrado Rodríguez, párroco en una iglesia de Santiago de Cuba, están convencidos de que no habrá alivio ni reconciliación entre los cubanos hasta que ese régimen no sea pacíficamente sustituido.
La dura realidad, un puñado de “ultracomunistas” enredados en las telarañas del pasado, o más bien en sus intereses de no causar un cambio bajo su existir en la Cuba de los Castro. Por otro lado es interesante hacer notario la percepción que tuvo el Papa ante la presencia de Fidel Castro, que siendo de la misma edad está en peores condiciones físicas y mentales que él. Encontró a un ancianito físicamente desvalido, mentalmente errático y con graves dificultades para comunicarse.
El Mundo a través de los ojos de la Iglesia, develan una vez mas lo que con tanto celo guarda el gobierno de Cuba. Las atrocidades de esta tiranía, lamentablemente será la historia que las relate. Mientras veremos en el transcurrir del tiempo las luchas emprendidas por los Derechos Humanos, no en este caso del pueblo cubano, sino, de los tiranos que los gobiernan con las armas de este mismo pueblo. Observaremos que el malo de la película “Estados Unidos” son los culpables del hambre cubana, que risa nos da tal desfachatez.