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Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.

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“UN ENFOQUE HISTÓRICO BIOGRÁFICO DEL DR. ADOLFO PONS ROMERO”

“UN ENFOQUE HISTÓRICO BIOGRÁFICO DEL DR. ADOLFO PONS ROMERO”
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Señor Presidente, de la Academia de Historia del Estado Zulia,
Honorables académicos de número, correspondientes y honorarios,
Distinguidos invitados, colegas, amigos y familiares: Hay momentos en la vida intelectual de un hombre que trasciende lo personal para convertirse en un acto de compromiso con la memoria colectiva. Hoy es uno de esos momentos.

Comparezco ante ustedes con profundo respeto y emoción para asumir el honor de ingresar a esta ilustre corporación que es la Academia de Historia del Estado Zulia, institución que desde su fundación ha sido faro de investigación, reflexión y resguardo del patrimonio histórico zuliano.

La Academia no es solamente un espacio institucional; es, ante todo, una comunidad de conciencia histórica. Es una corporación que ha sabido custodiar con rigor el pasado, interpretarlo con responsabilidad científica y proyectarlo hacia el porvenir como herramienta de comprensión de nuestra identidad. En sus salas, en sus publicaciones, en sus debates y en el trabajo silencioso de sus investigadores, se ha ido tejiendo una obra colectiva que honra al Zulia y contribuye al conocimiento de la nación venezolana.

Desde sus primeros años, la Academia de Historia del Estado Zulia surgió como respuesta a una necesidad profunda: preservar la memoria regional con criterio académico y vocación investigativa. En un territorio donde los episodios históricos han sido determinantes para la configuración económica, social y cultural del país, la Academia asumió la tarea de estudiar, documentar y difundir esos procesos con método, disciplina y pasión intelectual.

A lo largo de su trayectoria, esta institución ha reunido a historiadores, investigadores, cronistas y pensadores que han dedicado su vida a comprender el devenir zuliano. Sus miembros han impulsado investigaciones rigurosas, han rescatado documentos olvidados, han promovido la edición de libros fundamentales y han abierto caminos interpretativos que hoy forman parte indispensable de la historiografía regional. Pero la Academia es también un centro vivo de investigación sustentable, donde la historia no se concibe como una simple evocación del pasado, sino como un instrumento para entender el presente y orientar el futuro. En este sentido, su labor trasciende los muros institucionales y se proyecta hacia la sociedad, hacia las universidades, hacia los jóvenes investigadores que encuentran en ella una referencia ética y metodológica.

Gracias a esta institución se han preservado páginas esenciales de la historia zuliana: episodios políticos decisivos, procesos económicos que marcaron el desarrollo del país, movimientos culturales que dieron forma a nuestra identidad regional, y biografías de hombres y mujeres que hicieron del Zulia un territorio de vigor intelectual y espíritu creador. La Academia ha promovido libros, ha estimulado la investigación, ha reunido a autores, ha dado voz a cronistas y ha abierto espacios para que nuevas generaciones de historiadores continúen explorando el vasto territorio de nuestra memoria colectiva. En ella conviven la erudición y la responsabilidad, la pasión por la historia y el rigor científico que exige el oficio del historiador.

Por ello, ingresar hoy a esta corporación no significa únicamente ocupar un lugar institucional. Significa asumir una herencia intelectual y moral construida por quienes han dedicado su vida a estudiar, interpretar y preservar la historia del Zulia. La Academia de Historia del Estado Zulia es, ante todo, una obra de sus actores: de quienes la fundaron con visión y compromiso; de quienes la fortalecieron con investigaciones, debates y publicaciones; y de quienes hoy continúan cultivando ese espíritu académico que la distingue dentro del panorama historiográfico venezolano.

En sus páginas editoriales, en sus conferencias, en sus archivos y en la obra de sus miembros, se revela un propósito permanente: mantener viva la memoria histórica del Zulia con seriedad, disciplina y vocación de servicio intelectual. Por eso, al aceptar el honor de incorporarme a esta institución, lo hago con la conciencia de que ingreso a un espacio donde la historia se cultiva con respeto, donde el conocimiento se comparte con generosidad y donde la investigación se entiende como un compromiso con la verdad histórica.

Y es precisamente en ese espíritu de continuidad académica donde adquiere especial significado el sillón que hoy me corresponde ocupar. Porque en esta Academia, cada sillón es también una línea de memoria, un lugar simbólico donde se enlazan generaciones de historiadores que han dedicado su pensamiento al estudio del Zulia. Por ello, en la segunda parte de estas palabras, deseo referirme a los antecedentes del Sillón Nº 25 de la Academia de Historia del Estado Zulia, a la trayectoria de quienes lo han ocupado y, muy especialmente, a la figura del distinguido académico que me precedió en este honorable lugar dentro de la corporación…

… En las academias, cada sillón posee una historia propia. No es únicamente un asiento dentro de una corporación; es un símbolo de continuidad intelectual, un lugar donde convergen las ideas, los trabajos y la dedicación de quienes han entregado su vida al estudio de la historia. El Sillón XXV de la Academia de Historia del Estado Zulia forma parte de esa tradición académica que enlaza generaciones de investigadores, pensadores y cronistas comprometidos con la comprensión del pasado zuliano. Cada uno de sus ocupantes ha dejado en él una huella intelectual, una obra, una reflexión o un aporte que contribuye a enriquecer el vasto patrimonio historiográfico de nuestra región. Quienes han ocupado este sillón lo han hecho desde la responsabilidad que implica formar parte de una institución dedicada al estudio riguroso de la historia, al rescate de la memoria documental y a la promoción del pensamiento histórico como herramienta fundamental para comprender la identidad zuliana.

Por ello, al mirar hacia atrás y reconocer a los académicos que precedieron este lugar, no solo evocamos nombres; evocamos trayectorias, investigaciones y vocaciones de servicio al conocimiento histórico. Entre quienes ocuparon este distinguido sillón, resalta en la memoria institucional la figura del MSc. Édixon Jesús Ochoa Barrientos, quien además ejerció la presidencia de la Academia de Historia del Estado Zulia, elevando aún más el prestigio de esta corporación. Su paso por este sillón constituye un episodio de notable altura académica dentro de la historia reciente de la institución.

El profesor Édixon Jesús Ochoa Barrientos, nacido en Maracaibo el 19 de julio de 1985, representa una de esas figuras singulares en las que convergen múltiples dimensiones del conocimiento y la cultura. Médico Cirujano egresado de la Universidad del Zulia (2007), Magíster Scientiarium en Historia de Venezuela (2013) y Magíster en Ciencias con mención en Orientación en Sexología (2014), su formación académica revela una vocación interdisciplinaria que articula ciencia, humanidades y cultura.

A su sólida preparación académica se suma una trayectoria intelectual y artística extraordinariamente amplia. Investigador y docente universitario, escritor, poeta, cronista, biógrafo, historiador, orador, folclorista y autor científico, el Dr. Ochoa Barrientos ha sabido conjugar el rigor de la investigación con la sensibilidad cultural que caracteriza al espíritu zuliano.

Desde muy joven mostró su vocación por el conocimiento. En el año 2000 representó al estado Zulia en el I Concurso Nacional de Ortografía, convirtiéndose en el primer Campeón de Ortografía de Venezuela, experiencia que lo llevó posteriormente a participar en el Concurso Hispanoamericano de Ortografía celebrado en Cartagena. Aquella vivencia, guiada por el recordado profesor Tito Balza Santaella, marcaría el inicio de un camino intelectual que con el tiempo se consolidaría en múltiples ámbitos del saber.

Su actividad investigativa comenzó tempranamente en la Sección de Virología del Instituto de Investigaciones Clínicas de la Universidad del Zulia, espacio donde ha desarrollado una importante labor científica como investigador asociado. Paralelamente, su compromiso con la cultura y la literatura lo llevó a integrarse al Círculo Literario Juvenil de la Asociación de Escritores del Zulia, institución donde desempeñó diversos cargos, desde bibliotecario hasta presidente.

La amplitud de su obra y de su participación institucional evidencia una vida dedicada al conocimiento y a la cultura. Ha sido miembro de numerosas organizaciones académicas y culturales, entre ellas la Sociedad Bolivariana del estado Zulia, la Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela (SACVEN), el Instituto de Estudios Fronterizos de Venezuela, el Centro Zuliano de Historia de la Medicina y la Sociedad Venezolana de Microbiología, entre otras.

Su vocación artística es igualmente notable. Como músico, compositor, cuatrista, furrero, tamborero, maraquero, cantante y productor, posee más de cuatrocientas composiciones musicales, muchas de ellas vinculadas al acervo gaitero y a la tradición musical zuliana. Ha formado parte de diversas agrupaciones gaiteras y es cofundador del ensamble universitario LUZ de la Gaita, contribuyendo así a preservar y difundir una de las expresiones culturales más emblemáticas del Zulia.

En el ámbito académico, su producción intelectual incluye libros, artículos científicos y numerosos trabajos de investigación presentados en congresos y jornadas científicas. Como conferencista y orador ha participado en múltiples eventos académicos y culturales, abordando temas que van desde la virología hasta la historiografía, la sexología, la literatura y la música regional. Tal amplitud de intereses y de aportes explica el reconocimiento que recibió al convertirse en Individuo de Número de la Academia de Historia del Estado Zulia, institución en la que posteriormente ejerció su presidencia con notable dedicación y compromiso institucional.

Debo confesar, con sincera humildad, que no tuve el privilegio de presenciar personalmente aquel momento histórico en que el profesor Ochoa Barrientos ocupó este sillón, pues aún no formaba parte de esta honorable corporación. Sin embargo, hoy reconozco con profundo respeto que el Sillón XXV posee un valor extraordinario, enriquecido por la obra y la trayectoria de quienes lo han ocupado. Por ello, al asumir hoy esta responsabilidad, lo hago con la conciencia de que no llego a un lugar vacío, sino a un espacio cargado de historia, de pensamiento y de compromiso académico.

Recibo este sillón con gratitud y con reverencia hacia mis antecesores. Y muy especialmente rindo homenaje al Dr. Édixon Jesús Ochoa Barrientos, cuyo legado intelectual, cultural y humano honra la tradición académica de esta institución. Que su trabajo, así como el de todos los académicos que han pasado por este lugar, sirva de inspiración para continuar cultivando la investigación histórica, el rigor intelectual y el amor profundo por la memoria del Zulia. Porque en esta Academia, y particularmente en cada uno de sus sillones, vive la continuidad del pensamiento histórico zuliano, y hoy me corresponde el deber y el honor de contribuir a preservarlo.

Honorables autoridades de la Academia de Historia del Estado Zulia, académicos de número, correspondientes y honorarios, distinguida familia del doctor Adolfo Pons, amigos todos: He llegado a este momento con profunda emoción. Después de rendir homenaje a esta noble corporación, la Academia de Historia del Estado Zulia, y de recordar con gratitud a quienes ocuparon el Sillón XXV, corresponde ahora cumplir con el más significativo de los rituales académicos: honrar la memoria de un personaje cuya vida represente el espíritu de nuestra tierra.

He querido dedicar estas palabras a un zuliano cuya obra científica, docente y humana continúa iluminando el pensamiento médico venezolano: el doctor Adolfo Pons Romero… No se trata solamente de evocar a un médico. Se trata de recordar a un hombre que convirtió la ciencia en servicio y el conocimiento en compromiso con la vida.

Porque la historia del Zulia, como bien lo han señalado nuestros historiadores, no está hecha únicamente de batallas, gobernantes o episodios políticos. También está hecha de hombres silenciosos que desde el laboratorio, el aula y el hospital construyen civilización. Y uno de esos hombres fue Adolfo Pons. Todo gran hombre es también el fruto de una genealogía moral. El cronista machiquense Edgar Camarillo, vicepresidente de esta Academia, ha investigado en sus crónicas el origen de esta familia y nos conduce hasta la figura del doctor Jaime Simón Pons Ojeda, padre de nuestro homenajeado. Médico graduado en la Universidad del Zulia en 1898, Jaime Pons ejerció la medicina en las tierras de Perijá, donde además participó activamente en la vida política y municipal de la región, llegando a ocupar responsabilidades en el Concejo Municipal y en la Asamblea Legislativa. Aquel médico rural, que combinaba ciencia, servicio y vocación pública, sembró en su hogar una ética que marcaría el destino de su hijo.

Como escribe el investigador García Mac Gregor al referirse a esta familia: “Resulta difícil describir en pocas palabras la vida de este prolífico personaje que fue científico, investigador y humanista de profunda vocación social” (García Mac Gregor, E., 2014, p. 3). En ese hogar, donde la medicina era también servicio comunitario, nació el 19 de mayo de 1914 en Maracaibo el niño que con el tiempo se convertiría en una de las figuras más notables de la medicina zuliana del siglo XX.

Desde sus años de estudiante, Adolfo Pons demostró un talento excepcional. Durante sus estudios en la Universidad Central de Venezuela, recibió importantes distinciones académicas, entre ellas la Medalla de Oro del Internado de los Hospitales y los premios del prestigioso concurso Luis Razetti, reservados a los estudiantes más sobresalientes de la medicina venezolana. Su tesis doctoral, titulada “La sífilis en el Hospital Vargas”, obtuvo mención honorífica por su rigor clínico y epidemiológico. Pero su vocación científica no se detuvo allí. Comprendiendo que la medicina tropical representaba uno de los mayores desafíos sanitarios de América Latina, amplió su formación en instituciones de prestigio internacional:

  • Instituto Ross de Medicina Tropical de la Universidad de Londres
  • Fundación Rockefeller en Río de Janeiro
  • Instituto Oswaldo Cruz en Brasil

Allí se formó en las disciplinas que entonces revolucionaban el estudio de las enfermedades infecciosas. Como señala el historiador médico Arrieta, al estudiar la evolución de la medicina zuliana: “La formación internacional de algunos médicos zulianos permitió la introducción en el país de una medicina basada en la investigación científica moderna” (Arrieta, O., 1983, p. 214).  Y entre esos médicos se encontraba Adolfo Pons. Pero el verdadero tamaño de los hombres no se mide cuando viajan al extranjero, sino cuando regresan a su tierra para construir conocimiento.

Y Adolfo Pons regresó al Zulia. Regresó para enseñar. Regresó para investigar. Regresó para sembrar ciencia. En 1949 fundó en la Universidad del Zulia la Cátedra de Medicina Tropical, disciplina fundamental para comprender enfermedades como la malaria, la fiebre amarilla y otras patologías infecciosas que afectaban gravemente a las poblaciones rurales del país. Su labor docente se extendió por casi tres décadas, formando generaciones de médicos zulianos. El profesor Orlando Arrieta, historiador de la Facultad de Medicina de LUZ, escribió sobre su influencia académica: “La cátedra fundada por Pons constituyó uno de los pilares en la modernización de la enseñanza médica en el Zulia” (Arrieta, O., 1983, p. 219).

Pero su legado institucional no termina allí. En 1962 fundó la revista científica Kasmera, órgano de difusión del Departamento de Microbiología y Medicina Tropical de la Universidad del Zulia. Esta revista, que hoy continúa publicándose, abrió un espacio fundamental para la investigación médica regional. Según los estudios sobre la historia de la microbiología zuliana: “Kasmera se convirtió en una plataforma científica para divulgar investigaciones sobre enfermedades tropicales y microbiología en Venezuela” (Torres, R., 2000, p. 45).

Pero si algo distingue verdaderamente a Adolfo Pons no fue solamente su talento científico…. Fue su humanismo. En la Venezuela de los años cuarenta y cincuenta, las enfermedades infecciosas devastaban comunidades rurales. La malaria, la fiebre amarilla y múltiples parasitosis reducían dramáticamente la esperanza de vida. En ese contexto, médicos como Pons representaban mucho más que especialistas: eran verdaderos guardianes de la salud pública. Como afirmaba su colega Jorge Gómez Chacín: “Pons se distinguía por su profundo conocimiento médico y por su compromiso ético con la salud de las poblaciones más vulnerables” (Gómez Chacín, J., 1983, p. 67).

Fue presidente del Colegio de Médicos del Estado Zulia, miembro de numerosas sociedades científicas nacionales e internacionales y autor de 23 investigaciones científicas que contribuyeron al desarrollo de la medicina tropical venezolana… El Dr. Adolfo Pons Romero no sólo destacó por su liderazgo gremial, al ejercer en dos oportunidades la presidencia del Colegio de Médicos del Estado Zulia, y por su activa participación en diversas sociedades científicas nacionales e internacionales, sino también por una intensa labor investigativa que lo convirtió en una de las figuras fundamentales de la medicina tropical venezolana del siglo XX. Durante su trayectoria científica desarrolló veintitrés trabajos de investigación médica, muchos de ellos dedicados al estudio de las enfermedades infecciosas que afectaban gravemente a la población venezolana de mediados del siglo XX, particularmente en las regiones rurales del occidente del país. Estas investigaciones abordaron problemas epidemiológicos como la malaria, la fiebre amarilla, las parasitosis intestinales, las infecciones tropicales y otros procesos patológicos asociados a las condiciones sanitarias de la época, aportando conocimiento científico indispensable para comprender la dinámica de estas enfermedades en el contexto venezolano (García Mac Gregor, E., 2014, p. 196) .

En varios de estos estudios, Pons analizó la distribución regional de enfermedades infecciosas y parasitarias, así como las condiciones socio-sanitarias que favorecían su propagación, contribuyendo a establecer bases epidemiológicas para programas de prevención y control en el occidente del país. Su labor investigativa se desarrolló principalmente desde la Universidad del Zulia, donde ejerció como profesor fundador de la Cátedra de Medicina Tropical y como jefe del Departamento de Microbiología y Patología Tropical, espacios desde los cuales impulsó la formación científica de generaciones de médicos y la producción sistemática de conocimiento sobre patologías tropicales (Ochoa-Barrientos, É., 2019, p. 2).

Entre sus contribuciones más relevantes destacan estudios relacionados con la epidemiología de la malaria y la fiebre amarilla en el occidente venezolano, enfermedades que durante la primera mitad del siglo XX representaban graves problemas de salud pública. Sus investigaciones permitieron comprender mejor los mecanismos de transmisión, las condiciones ambientales y los factores sociales asociados a estas patologías, lo cual contribuyó al desarrollo de estrategias sanitarias orientadas al control epidemiológico y a la prevención de brotes en zonas rurales y selváticas (García Mac Gregor, E., 2014, p. 196).

Asimismo, sus trabajos científicos incluyeron investigaciones sobre parasitología intestinal, microbiología médica y enfermedades infecciosas emergentes, temas que abordó mediante estudios clínicos y análisis epidemiológicos en hospitales, ambulatorios urbanos y comunidades rurales del occidente venezolano. Estas investigaciones contribuyeron a ampliar el conocimiento sobre la prevalencia de parásitos intestinales y otras infecciones en poblaciones vulnerables, permitiendo identificar patrones de transmisión y orientar medidas de control sanitario en instituciones hospitalarias y comunidades (Carrero, Y., 2012, p. 4).

Paralelamente, el Dr. Pons fue promotor de la divulgación científica en el Zulia al fundar en 1962 la revista Kasmera, órgano académico destinado a publicar investigaciones originales en microbiología, parasitología y medicina tropical. Esta revista se convirtió en un espacio fundamental para la difusión del conocimiento médico regional y nacional, permitiendo que investigaciones realizadas en la Universidad del Zulia alcanzaran visibilidad en la comunidad científica latinoamericana (Perozo Mena, A., 2012, p. 1).

La relevancia de estas contribuciones llevó a que diversos historiadores de la medicina venezolana lo consideraran uno de los pioneros del estudio sistemático de las enfermedades tropicales en el occidente del país, hasta el punto de ser reconocido por varios autores como “el padre de la medicina tropical en el estado Zulia”, en virtud de su aporte científico, docente y sanitario al conocimiento y control de estas enfermedades (García Mac Gregor, E., 2014, p. 196).

De este modo, las veintitrés investigaciones científicas del Dr. Adolfo Pons Romero no solo representan un legado bibliográfico, sino que constituyen una contribución histórica al desarrollo de la medicina tropical venezolana, al fortalecimiento de la investigación científica en la Universidad del Zulia y a la formación de generaciones de médicos que continuarían su labor en el estudio de las enfermedades infecciosas y parasitarias en el país.

Su prestigio fue tal que, tras su muerte en 1982, un hospital del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales en Maracaibo fue nombrado Hospital General Regional Dr. Adolfo Pons en reconocimiento a su obra médica. Hablar de Adolfo Pons es también hablar de zulianidad. El Zulia es una tierra que ha producido científicos, artistas, educadores y pensadores que han marcado profundamente la historia venezolana. Desde Francisco Eugenio Bustamante hasta Adolfo D’Empaire, desde Alfonso Araujo Belloso hasta tantos otros médicos ilustres, la medicina zuliana ha sido una escuela de ciencia y servicio. Y en ese linaje se inscribe el nombre de Adolfo Pons Romero. Como diría el propio Pons al estudiar la historia médica del Zulia: “La medicina regional es una expresión de la cultura y del espíritu de servicio de su pueblo” (Pons, A., 1978, p. 54).

….. Permítanme ahora, en este instante solemne, hablar no como investigador sino como ser humano. Cuando decidí dedicar mi discurso de ingreso a la figura de Adolfo Pons, lo hice movido por una profunda admiración.

Porque al estudiar su vida comprendí algo esencial: Los grandes hombres no son solamente aquellos que descubren conocimientos. Son aquellos que ponen ese conocimiento al servicio de los demás. Hoy, al asumir el honor de ocupar el Sillón XXV de la Academia de Historia del Estado Zulia, siento que este acto no es únicamente una incorporación académica. Es un compromiso moral con la memoria de los grandes zulianos. Y entre esos grandes zulianos se encuentra, sin duda alguna, Adolfo Pons Romero.

….. Distinguidos académicos, querida familia del doctor Pons, amigos todos: Las academias existen para algo más que conservar libros. Existen para mantener viva la memoria de quienes hicieron grande nuestra tierra. Hoy hemos recordado a un médico. Pero en realidad hemos recordado algo mucho más grande: Hemos recordado la dignidad del conocimiento, la nobleza del servicio y la grandeza del espíritu humano.

Si algún joven médico zuliano pregunta algún día qué significa servir a la ciencia con honor… Si algún estudiante de medicina busca un ejemplo que ilumine su vocación… Si algún investigador duda del valor de su trabajo… Que recuerde entonces el nombre de Adolfo Pons. Porque su vida nos enseña que la ciencia puede ser profundamente humana. Y que el conocimiento, cuando nace del amor por la vida, se convierte en una forma de eternidad. Hoy, desde este lugar que la Academia me confía, levanto mi voz para decir:

 

Que la memoria de Adolfo Pons Romero siga iluminando la medicina zuliana. Que su ejemplo inspire a las nuevas generaciones. Y que el Zulia continúe produciendo hombres y mujeres capaces de honrar esta tierra con inteligencia, trabajo y humanidad.

 

Porque mientras exista memoria…
mientras exista historia…
mientras exista esta Academia…

 

Adolfo Pons seguirá viviendo en la conciencia del Zulia.

Muchas gracias.

 

 

 

REFERENCIAS:

 

Arrieta, O. (1983). Historia de la Facultad de Medicina de la Universidad del Zulia. Maracaibo: Universidad del Zulia.
https://produccioncientificaluz.org/index.php/kasmera/article/view/29650

Carrero, Y. (2012). Contribución al estudio de los parásitos intestinales en hospitales públicos del occidente venezolano.
https://www.researchgate.net/publication/272179361_Contribucion_al_estudio_de_los_parasitos_intestinales_en_hospitales_publicos_ambulatorios_urbanos_e_Instituto_de_educacion_especial_en_el_occidente_Venezolano

Cazadores de Microbios. (s.f.). Adolfo Pons – Segunda generación de microbiólogos en Venezuela.
https://cazadoresdemicrobios.com/ark-73535-1930-2g1

Camarillo, E. (2018). Reseña biográfica del Dr. Jaime Simón Pons Ojeda. Cronistas de Machiques.
https://cronistasdemachiques.blogspot.com/2018/10/resena-biografica-del-dr-jaime-simon-pons.html

El Zuliano Rajao. (s.f.). Adolfo Pons Romero: otro orgullo de la medicina del Zulia.
https://www.elzulianorajao.com/noticias/adolfo-pons-romero/

García Mac Gregor, E. (2014). Adolfo Pons Romero en el centenario de su nacimiento. Boletín de la Academia de Historia del Estado Zulia, Nº 50.
https://www.academiahistoriazulia.com/wp-content/uploads/2022/09/Bol.-AHEZ%CB%90-No.-50-%C2%B7-Julio-Diciembre-2014.pdf

Gómez Chacín, J. (1983). Semblanza del Dr. Adolfo Pons Romero. Revista Kasmera. Universidad del Zulia.
https://produccioncientificaluz.org/index.php/kasmera

Ochoa-Barrientos, É. J. (2019). Adolfo Pons Romero (1914-1982): pionero de la medicina tropical en el Zulia. Revista Kasmera. Universidad del Zulia.
https://www.redalyc.org/journal/3730/373063318002/373063318002.pdf

Perozo Mena, A. (2012). Cincuenta años de la revista Kasmera. Kasmera, Universidad del Zulia.
https://ve.scielo.org/scielo.php?pid=S0075-52222012000200001&script=sci_arttext

Pons, A. (1978). Significación histórica de la Sociedad Médico-Quirúrgica del Zulia. Maracaibo: Universidad del Zulia.
https://produccioncientificaluz.org/index.php/kasmera

Sociedad Venezolana de Microbiología – Capítulo Zulia. (1983). Homenaje al Dr. Adolfo Pons Romero.
https://produccioncientificaluz.org/index.php/kasmera

Universidad del Zulia. (s.f.). Historia de la Facultad de Medicina y desarrollo de la investigación en microbiología.
https://www.luz.edu.ve

 

 

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