Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
2ª PARTE: POBREZA, REDISTRIBUCIÓN Y RESPONSABILIDAD: UNA MIRADA PRAXEOLÓGICA Dr. Armando José Urdaneta Montiel.
Por esa razón resulta cuestionable sostener que el resto de la sociedad deba absorber permanentemente las consecuencias de malas decisiones tomadas por políticos irresponsables, instituciones estatales ineficientes, familias disfuncionales o individuos que actuaron imprudentemente. Desde la lógica praxeológica, socializar sistemáticamente las consecuencias negativas de ciertas acciones genera inevitablemente distorsiones en los incentivos. Si las personas esperan que siempre exista un rescate externo frente a decisiones equivocadas, disminuye la responsabilidad individual y aparece el problema conocido como riesgo moral.
Esto no significa negar la existencia de tragedias personales, crisis inesperadas o circunstancias difíciles que escapan parcialmente al control individual. Tampoco implica desconocer que existen privilegios políticos, corrupción o sistemas regulatorios que favorecen artificialmente a determinados grupos cercanos al poder. De hecho, buena parte de la tradición de la escuela austríaca de economía ha sostenido precisamente que muchas desigualdades contemporáneas no son resultado del libre mercado, sino del intervencionismo estatal, de la manipulación monetaria y del capitalismo de Estado. Pero reconocer estas distorsiones no conduce necesariamente a justificar una expansión ilimitada de la redistribución coercitiva.
El verdadero problema aparece cuando el debate político asume implícitamente que la riqueza es una especie de depósito fijo del cual puede extraerse indefinidamente recursos sin afectar el proceso de producción futura. Sin embargo, si se castiga sistemáticamente el ahorro, la inversión, la acumulación de capital y la productividad mediante crecientes niveles de expropiación o redistribución vía impuestos, inevitablemente se terminan erosionando las bases mismas que permiten generar prosperidad. Una economía puede redistribuir riqueza durante algún tiempo, pero no puede redistribuir indefinidamente aquello que deja de producir.
La cuestión central no consiste entonces en construir una sociedad donde nadie enfrente jamás las consecuencias de sus decisiones, algo imposible bajo condiciones de escasez, sino en crear instituciones que permitan a los individuos actuar libremente, asumir responsabilidad sobre sus actos y coordinarse mediante intercambios voluntarios. Porque la prosperidad sostenible no nace de repartir pobreza de manera más igualitaria, sino de crear continuamente nueva riqueza mediante libertad económica, cooperación social y responsabilidad individual.
Profesor. Armando José Urdaneta Montiel. Universidad Nacional Experimental RAFAEL MARIA BARALT-VENEZUELA.