Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
Es de pocos o es de muchos no lograr entender que las cosas que el ser humano pasa por la vida tengan un propósito; y si es resultado de la suerte o el azar, sin dejar de mencionar el dichoso Destino o es nuestro Dios. Recientemente un gran amigo me envió un pensamiento que decía así “A veces Dios quita lo que jamás pensaste perder; para darte lo que jamás pensaste tener” En este devenir de la vida del COVID-19 bajo las condiciones políticas en Venezuela y la región, nos ofrece mucho de los que jamás pensamos perder y como hemos aprendido una visión de la vida, dura, fuerte e injusta; bajo una presión nunca vivida en nuestros pueblos cuyos gobiernos están dedicadas a todo menos a salvar las vidas de los ciudadanos.
Estamos convencidos que el Covid-19, ha sido un “acelerante” ante del derrumbe de las tradicionales formas y categorías sociales, dando así, como señala el Obispo Jesuita, Juan V. Córdova, de Bogotá, (2021) “que presenciamos un cambio de época, y que la presente trae sus propias características insostenibles para la sociedad tradicional”. Es así, que asirnos de los nuevos criterios del manejo político, social, ecológico y económico es la primera regla de convivencia, sin duda alguna.
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Entendemos que la conversión social y política deberá generarse de forma diferente en esta sociedad que renace tal cual Ave Fénix. Es así, los que podemos pensar de todos los eventos que nos asechan, pero, por sobre todo entendimiento, por la Fe, y siendo la certeza de lo que es nuestra confianza es que saldrá bien. La libertad individual es el movimiento mundial. Pensamientos, afectos y acciones sociales se desprenden de forma mágica hacia nuevos derroteros. Diluyendo el ahora y el mañana sin limitación alguna y menos con sentimientos de culpa y `para colmo, impuestos por las nuevas generaciones, sin preocuparles en lo absoluto si sean, aceptadas o aprobadas por la sociedad que se diluye en el devenir del cambio.
Una desesperanzadora forma de ver la pobreza de nuestro interior al no estar cónsono con lo que ocurre. Este tipo de pensamiento que no permitirá que podamos concebir el tener éxito en nuestras vidas. Este pensamiento no es más que eso, un estilo de forma de pensar que puede ser cambiada en cualquier momento bajo premisas que logren impactar esos esquemas aprendidos en el transcurso del tiempo (sean corto mediano a largos periodos de tiempo). Lo más triste, es cuando pensamos que el estamento político, tenga las soluciones, de algo que ellos produjeron (parte de estos) o pretender que los responsables puedan reconducir a puerto seguro.
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(Cortesía de la Corporación Lifetime 2021)
Finalmente, como lo vengo mencionado, el mayor responsable de reconducirnos en este marasmo que llamamos Posmodernidad, hoy lo llamo en lo personal Ultrapostmodernismo-ecléctico somos nosotros mismos. Hacernos responsable de nuestros destinos y jugar acertadamente a favor del ciudadano, de las familias y las sociedades que allí pernotan todavía. Es esta jugada, el camino más llevadero, como la transformación del Estado, es crucial y necesario, ya que, requerimos un gran facilitador en las regiones.
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Dr. José E. Pons B/.@joseponsb/ Autor del libro: “Es Estado Psicosocial Latinoamericano”