Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
Un mes de Mayo que se caracterizó en Venezuela por un festejo colmado de discursos, alegrías, reclamos y un sin fin de eventos sociales y económicos como mecanismo de interacción social que siempre la relación laboral trae consigo, inconformidad y otras llevaderas cuando existe un estado que respeta los Derechos Humanos de los ciudadanos, quienes esperan que su vidas estén protegidas por la Constitución de la República, por cierto tan “cacareada” en un tiempo por el régimen, hoy un secreto de Estado.
Un pasado “Primero de Mayo” cuya columna vertebral de la vida de los trabajadores está acicalada por la inflación, el hambre, la pobreza y la ausencia de una red real y efectiva de salud. Sin medicinas ni alimentos, con una desesperanza aprendida y aprehendida que golpean nuestros pensamientos y afectos todos los días, proporcionando una conducta de derrota y tristeza sin parangón en la cultura venezolana y menos esperar del discurso “revolucionario” una palabra de ánimo que no sea las dichosas medidas de EU, que solo repercuten en las libertades de estos enchufados del gobierno.
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Estamos ante un dilema, seguimos perdiendo gente valiosa, sea por el crimen, el Covid19 y los imprevistos oficiales, o sencillamente por la edad o su partida a otras tierras. Esto es lo que enfrentamos en el pasado 1 de Mayo. Nuestros sindicalistas, muchos de ellos dando la lucha, para muchos muy tardía, a destiempo y con escazas herramientas de valerse como en otros tiempos, donde paralizaban al país a sus antojos. Tiempos de admiración y respeto a este sector. Sin pretender hoy de descalificar su trayectoria en la etapa chavista, en el presente nos hacen más falta que nunca.
“Qué lástima me da, parece un infierno ahora nuestra sociedad”. Shorty (2021) estas palabras que en boca de ese cantautor rapero venezolano; deja en nuestros corazones un eco que nos golpea fuertemente y es por ello que nos preguntamos con una convicción de compromiso, ¿Qué celebramos? Si esta en nuestro repertorio el compromiso moral de reaccionar y sumarnos al esfuerzo de todas las generaciones presentes en Venezuela para un cambio con firmeza, pues eso si lo celebraremos. La celebración debe ser el resultado de nuestra propia auto-evaluación e ira hinchando nuestros corazones cuanto más pongamos en estos momentos, a riesgo de muerte, nuestra condición de ciudadanos. No hay otra vía, no podemos seguir esperando por ningún “veguero” de la política venezolana. Somos nosotros, tu, el ellos y yo.
Además de vivir una transición hacia una sociedad que se diluye, nos enfrentamos diariamente a la muerte, a las exigencias de unas generaciones que no entienden nuestra ausencia en la lucha diaria, un modelo social que se agota sea por miedos, vejez, cobardía o por dejadez. Nos entrampamos en un juego de echarle las culpas a otros, con las envidias, el afán de figurar, el buscar destacarse sin sentido alguno, sin preparación y menos con lograr conseguirla por un orgullo o soberbia estúpida, para colmo algunos “muertos” levantan el polvo de los mausoleos políticos, a ver si alguna anima quiera resucitar, con esto, condenamos las vías expeditas de solución.
Dr. José Ernesto Pons B/@joseponsb/”Que los muertos entierren sus muertos” el país requiere de estadistas y líderes de verdad.