Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
VENEZUELA BAJO LA LUPA, EN BÚSQUEDA DE UN ESTADISTA. (1/1)

Desde hace dos décadas, nos hemos preguntado dentro de este berenjenal de dirigentes políticos a veces denominados de “bolsillo; que nos está pasando como sociedad y como hemos buscado diferenciar al gobernante normal del excepcional o estadista. Para ello, se han utilizado expresiones como: “gran líder”, “figura histórica”, “personalidad”, “gran timonel”, etc., y en menor grado se le ha llamado Estadista tristemente a nuestro parecer. Tanto las ciencias políticas como la Psicología política, la sociología han concentrado sus esfuerzos al estudio del líder, por lo que no hay trabajos consistentes que hagan una diferencia cualitativa entre líder, gobernante y Estadista.
Aparentemente, buscamos descalificar a estos seres, por el delito de ser humanos. Logrando sea con o si la intención perniciosa de descalificar sus dones personales con respecto a la vida política de la Nación. Si bien, no podemos asumir a un corrupto probado como a un Estadista, si pudiésemos asumir un intelectual con capacidad de gerenciar como tal. Es un tema fácil de debatir cuando así no lo personalizamos o etiquetamos. Pero por nuestro País pensamos que es perentorio proponer una salida airosa para darle un espacio a la esperanza. Hablando de esto, nos han pretendido sembrar en ello la “desesperanza aprendida”, para no hablar sobre esto.

Usualmente los Estadistas son gobernantes extraordinarios que sólo se manifiestan a pesar de su existencia en las sociedades en tiempos de profundas crisis o en épocas de transición que por lo general implican transformaciones radicales o virajes históricos ya sea para proteger a una sociedad o para hacerla avanzar. Teniendo acertadamente en estas acciones la visión clara de estos cambios, donde los interrogantes como el Qué, el Cómo, el Por qué y para donde, claros. Lo que permite establecer la confianza en estas voces de firmeza en la sociedad. Es decir, son aquellos guías cuya sensibilidad los hace comprender antes, con más lucidez y más profundidad una nueva situación histórica: intuyen los problemas rápidamente y actúan en consecuencia.
En cambio, el gobernante común actúa en tiempos de calma cuando la sociedad sólo necesita conservar la cohesión y la marcha normal del país, por lo que su actuación no requiere de condiciones personales extraordinarias ni la aplicación de medidas radicales que estremezcan los cimientos de la sociedad. Cabe mencionar, que los valores morales básicos, les permiten pernotar en los cargos de poder. Esto lo afirma Platón cuando afirmaba, “esos hombres de Estado tan gallitos y orgullosos han sido incapaces de enseñar los propios valores políticos de las funciones que cumplen”

Sin embargo, es muy difícil prever el surgimiento de un Estadista a partir de estas características. ¿Quién hubiese sido capaz de predecir en base a estos rasgos el surgimiento de Estadistas de la talla de Franklin Delano Roosevelt, Charles de Gaulle, Winston Churchill, Napoleón, Bolívar entre otros reconocidos transformadores e inconformes? Ninguno de ellos respondía a estos requisitos hasta el momento de su aparición. Cada uno desarrolló en su terreno y contexto las cualidades que le confirieron unos rasgos singulares.
Dr. José Ernesto Pons B / @joseponsb / “Si bien este temas podría ser amplio, hemos realizado un esfuerzo para que nuestra postura sea entendida en plenitud. Por todos los lectores” Dos presentaciones (1/2 y 2/2)

VENEZUELA BAJO LA LUPA, EN BÚSQUEDA DE UN ESTADISTA. (2/2)
Se puede decir, que el Estadista no es sólo el fruto de capacidades o dotes excepcionales, o de su talento creador y emprendedor, sino también de una inmensa laboriosidad, de amplias indagaciones y de una gran perseverancia y tenacidad en el logro de los objetivos planteados. Por lo tanto, el Estadista no es un mesías, sino un hombre de carne y hueso con la sensibilidad y la preparación adecuada, que la historia encontró en el momento preciso y en el lugar indicado.
Establecido lo mencionado, Cada uno desarrolló en su terreno y contexto las cualidades que le confirieron unos rasgos particulares y singulares en estos Estadista que la historia contemporánea nos coloca de ejemplos. Por otro lado, hay que tener claro que Virtudes convencionales como la honradez, la veracidad, los escrúpulos, no son típicas del político, que suele ser propenso a ciertos vicios como la desfachatez, la hipocresía o la banalidad, como el ser desmemoriado en cuanto a sus responsabilidades del porque se está gobernando.
Aristóteles, menciono que “el primer deber de un hombre de Estado es de conocer la constitución y de aplicarla”. Coloca la aplicación en el campo de las capacidades de lograr que “el ser”, logre engarzarse con el deber ser. La habilidad y las destrezas necesarias para lograr esa aplicación requieren de un “don” especial en épocas de crisis. Las variables se hacen exigentes, pertinentes, innovadoras y con visión integral a mediano y largo plazo. Reconstruir un país en crisis, logra convertirse en una oportunidad para estos Estadista y donde los políticos de oficio, consolidan salidas cuya inmediatez no asegura la estabilidad de la Nación.

De los grandes misterios de las ciencias, la Psicología, en temas como el Liderazgo, la Homosexualidad, entre otros temas no han logrado con exactitud el saber si nacen o se hacen. Esto nos trae a considerar los factores que conjugan el ejercicio de devenir en este personaje que escudriñamos hoy, del Estadista. Lograr visualizar lo particular por lo general y viceversa en un análisis; el lograr concebir lo necesario para la transformación a mediano y largo plazo, el entender que el poder político no se concibe en pensar ganar las próximas elecciones, sino, en la transformación de una sociedad, dándole sentido y concibiéndola en un plan estratégico. Esto es esencial.
Finalmente deseamos mencionar que José Ortega (1927) menciona que “Tampoco deben confundirse un político y un intelectual: el político "se ocupa", el intelectual "se preocupa” Este énfasis en diferenciar uno del otro, lo realizan muchos autores. Para nosotros, se conjugan variables que en los tiempos tormentosos, así afloran tres opciones contundentes: 1. Establecer un Estadista capaz de hacer las dos cosas, concebir, preocuparse y gobernar (estos ya conciben un plan antes de realizarlo, y saben dirigir la evolución de los procesos, saben para donde van. 2. Asumir el protagonismo de los procesos con una política capaz de renunciar de la prepotencia y las banalidades del poder. 3. Conjugar un esfuerzo en conjunto, en un plan concebido y predeterminado, al precio que sea políticamente hablando. (Rechazo por no ser populista).

Dr. José Ernesto Pons b / @joseponsb / Entender los tiempos de cambio social, la desintegración del posmodernismo, el surgimiento de Ultraposmodernismo Ecléctico y las tendencias que afectan la globalización, la salida de la usurpación actual del poder, como la pos pandemia del COVID19. Nos obligan a inteligenciar las decisiones y las acciones en la política venezolana.