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El Grinch es un personaje de ficción creado por el Dr. Seuss para estos tiempos decembrinos. Es encarnado acá en el país y lo personifica excelentemente el régimen del chavismo y el actual regimen, llevando la dirección con gran estilo en la misma línea; prosiguiendo los pasos indiscutiblemente de este personaje de ficción. Por tal, en la realidad la maldad que genera tal imperio de la maldad, basada en el ateísmo y todas sus demostraciones en materia de brujería, espíritus del mal, babalaos y la sed de sangre que los rodea como las sombras del maligno.
El hambre en la gente, las dificultades del efectivo y ahora de la gasolina, colman el día a día de nuestras actuales fiestas decembrinas, como la “peste del billete de 100” en la anterior y paremos de decir. La tristeza en los rostros de nuestros padres y abuelos, lacran el día a día en nuestras calles, en las colas y encuentros casuales con nuestros amigos, compañeros de trabajo que hoy llevan en sus rostros sus necesidades acuestas. Esto es el hoy por hoy de la navidad en Venezuela.
Es pertinente aclarar amigos, no es que la Navidad sea impopular, claramente esa idea resulta ridícula, nada hace moverse a tanta gente de sus casas para reunirse con otros, nada genera mayor cantidad de palabras amables y buenas demostraciones de la calidad humana. Pero aparentemente en la vida real, es el gran enemigo de régimen y su finalidad es a la apuesta de todos estos años que los venezolanos no logremos en estos años poder pasar una navidad como las observadas y vividas en el País en las diferentes épocas que a bien podamos recordar en estos 60 últimos años, fiestas que se destacaban con música alegre, celebraciones de fin de año, comelonas populares y familiares que colmaban los hogares acompañadas por el espíritu de cristiandad de amor y paz.
La versión escénica de “El Grinch que se roba la Navidad” persiste en instalarse en la nación, lo cual nos hace entender que no solo se deberá asumir con resistencia absoluta en los venezolanos tales circunstancias y obviemos tal acontecimiento con un profundo deseo de Justicia Divina en este tiempo de esperanza y amor. Como el Faraón en Egipto, seguramente le vendrán pestes y decepciones, castigos y muerte por tales acciones bajo la fuerte mano del Dios de Israel. He allí que los hijos de Dios, vemos en este tiempo la hora cercana de una justica que no se cansara cuando les sobrevenga, como sempiterno será su escarmiento. (Exodo6.)
Confiemos en nuestro Dios, Padre celestial que envió a su único hijo Jesucristo, al mundo por el perdón de los pecados de la humanidad. Que sea en esta Navidad en nombre de su poder, nos provea de la libertad y el gozo social que Venezuela requiere. Oremos antes del advenimiento del Dios de Amor, Justicia y Castigo siendo su venganza y no la nuestra que se manifieste con gran poder y que su pueblo reciba su santa compensación. Amén. (Que así, sea)
Dr. José Ernesto Pons B/@joseponsb/ “En las duras pruebas, es la fe que se fortalece”