Asuntos Latinoamericanos: Político, Ecológico y artículos varios.
El afán de ser el candidato a gobernador pese a identificarse y apoyar a Guanipa “y a la revolución”, logra dejar en evidencias el por qué su gente no trabajó y menos colaboró para tal triunfo. Si bien, para Rosales es fácil decir que la perdedora fue la actual alcaldesa, fue él, el que se echó encima tal gestión, que hoy pesa más que un "bacalao fresco”. Las incógnitas de tales actos de complicidad al mismo estilo de las mafias y colaboracionistas, se manifiesta con tal claridad que no nos queda de otra que entender tales jugadas.
¿Cómo enfrentar a los electores “que no votaron a favor de su señora esposa?”, ¿cómo decirles que el candidato que ganó legitimo gobernador del Zulia, ya no es legitimo y menos irreemplazable?, solamente por él, bajo las artimañas que lo han acompañado en su récord político y su tradicionales formas de consustanciarse con el chavismo le permite tales jugadas. Es así que en manos de quién podrá caer otra vez nuestra amada región, sino, reaccionamos a tiempo. Por Dios!, no mis compatriotas!.
Su estilo y sequitos, sea franquicias carentes de moral son hoy la muestra de lo que nuestra gente no desea, es más: le asquea, y donde la democracia y su gente no concibe como el deber ser del estamento político. He allí que ni gobernadores y alcaldes en esta jugada magistral del CNE y del gobierno, logran despertar la emoción que el 15 de Octubre, obtuvo J. P. Guanipa.
Nada de lo que representa UNT y los candidatos que como él, bailan de UNT a AD y viceversa, además de dar “sus pasitos de bolero con el PSUV” sin ganarse un punto de seriedad y confianza, no solo por no ofrecer nada de lo que han demostrado en 20 años de gestión en cada uno de los municipios, sino, de ser los primeros responsables de los problemas que se crearon con anterioridad.
El Zulia, desde la época de Rafael Urdaneta o las “guarimbas zulianas” no había logrado ofrecerle a Venezuela, un ejemplo de gallardía. Guanipa marcó el actual sendero, donde tendremos por donde caminar en la vía expedita de la salida del régimen. Un camino tortuoso pero digno. No podemos aceptar y menos asumir que la resignación sea vista como la esperanza y menos que la esperanza sea asumida como la resignación de lo menos malo.
Estamos en una transición social, política y económica. No decir Ecológica ya que esta esfera de la vida humana, ni unos y menos el clan Rosales ya conocido nunca manifestaron identificarse con el planeta y su ambiente, pero si con las triquiñuelas y maniobras choretas.
Un ciudadano de la calle:
Dr. José Pons B / @joseponsb – buzondecorreodejosepons@gmail.com/ Zulia-Venezuela